Padre Eterno,
Fuente de toda gracia y amor,
que por amor a nosotros enviaste a tu Hijo,
y quisiste que la sangre y el agua
que brotaron de él limpiaran nuestro pecado
y restauraran la inocencia perdida.

 

Escucha el lamento de cada mujer que llora
la pérdida de su hijo, víctima del aborto.
Perdona su pecado, devuélvele tu gracia
y acalla el terror de su corazón
con una paz más allá de lo imaginable.

Por la intercesión
de la Bienaventurada Virgen María,
madre de toda ternura y madre nuestra,
fortalece en ella su fe en ti.
Dale el consuelo de creer
que ahora su hijo vive en el Señor.
Pedimos esto por Cristo nuestro Señor,
que venció el pecado y la muerte,
y que vive y reina junto a Ti,
en la unidad del Espíritu Santo,
como un solo Dios, ahora y siempre. Amén.

 

Texto de Monseñor James Moroney